Los trabajos de síntesis son una gran oportunidad para ofrecer al alumnado un espacio relajado y motivador para profundizar en los conocimientos y crear vínculos con sus compañeros y compañeras.
Un paréntesis en la rutina diaria que tiene mucho potencial para convertirse en uno de los momentos más motivadores del curso académico.
La motivación es un estado mental que nos activa y nos ayuda a realizar un esfuerzo por conseguir un objetivo concreto, y por lo tanto es crucial que entrenemos la motivación y la capacidad de automatización, tal y como dice el neurocientífico David Bueno, «Las personas motivadas valoran más su trabajo y se lo pasan mejor haciéndolo».
Hoy destacamos 9 formas de potenciar la motivación de los y las jóvenes durante la realización del trabajo de síntesis.
1. MOTIVACIÓN PROFESIONAL

Una de las primeras premisas para que el trabajo de síntesis sea un éxito motivacional para los chicos y chicas es que nosotros, como educadores y docentes, estemos motivados y motivadas por llevarlo a cabo y conseguir que sea todo un éxito. Nuestra actitud debe reflejar entusiasmo por la experiencia que se prepara, expectación e ilusión. Los y las jóvenes, como todas las personas, tienden a contagiarse de los estados emocionales de las personas que les rodean gracias a las neuronas espejo .
Por lo tanto, es esencial que cuidemos nuestra actitud y nuestra propia motivación por la tarea que nos disponemos a realizar, en este caso, un crédito de síntesis.
2. PARTICIPACIÓN ACTIVA DE LOS JÓVENES

Entendemos la participación como derecho fundamental de libertad personal y como primer paso para asumir responsabilidades propias y sociales. Los y las jóvenes deben poder participar, decir su opinión sin ser juzgados/as, poder tomar decisiones, asumir riesgos y sentirse protagonistas activos de la actividad.
Por lo tanto, debemos plantear actividades abiertas que den espacio a esta participación, así como a la autonomía personal y el autoaprendizaje. ¿Y esto cómo podemos hacerlo?
Podemos plantear actividades con diversas opciones e itinerarios, distintas posibilidades de resolución. Sentirán que son ellos y ellas quienes controlan la actividad, lo que hará aumentar su motivación, responsabilidad, ilusión y compromiso. Además, la participación activa y la autonomía son esenciales para estimular el pensamiento crítico y creativo, así como la autoestima y la confianza en uno mismo.
Y si nos sentimos bien haciendo lo que hacemos, nos sentimos más motivados y motivados.
3. ENTORNO NATURAL Y SALUDABLE

Ya hemos hablado otras veces de los beneficios de la naturaleza por la salud y el bienestar de los niños y jóvenes. El contacto con la naturaleza nos hace sentir bien, nos hace sentir más libres, más vivos y vivas. Pasar unos días inmersos en un entorno natural nos nutre en todos los sentidos, nos conecta con nosotros mismos y el entorno, nos llena de experiencias emotivas y de nuevos descubrimientos sorprendentes. Estar rodeados del canto de pájaros inimitables que nos acompañan a lo largo del día favorece la motivación de forma exponencial.
Además, al aire libre estamos más activos físicamente, nos movemos más, lo que es muy favorable para nuestra salud, equilibrio emocional, autoestima y desarrollo cognitivo. El ejercicio físico mejora de forma global las funciones cognitivas, estimula la formación de nuevas neuronas y favorece las zonas del cerebro que gestionan la memoria, la conciencia, la toma de decisiones, la atención y la motivación, tal y como nos explica David Bueno.
4. ESPONTANEIDAD, IMAGINACIÓN Y CREATIVIDAD

A la hora de realizar los trabajos de síntesis debemos favorecer que las adolescentes y los adolescentes innoven, arriesguen e inventen estrategias diferentes. Pueden explorar el campo de la prueba y el error, aventurándose en lo desconocido. Esa incertidumbre será lo que active también su motivación.
Además, debemos dejar espacio a la creatividad y la espontaneidad, permitiendo que cada individuo pueda expresarse y buscar respuestas de forma original a los retos planteados y a sus propias inquietudes respecto al trabajo.
Debemos dejar que exploren su creatividad, siempre valorándola positivamente y motivándolos/las a seguir explorándola sin miedo. Una forma de favorecerla es proponer lluvias de ideas y debates, espacios de diálogo donde las chicas y chicos puedan generar nuevas ideas sin sentirse criticados o rechazados.
5. APRENDIZAJES SIGNIFICATIVOS Y ASEQUIBLES

El contenido de los trabajos de síntesis debe basarse en todo momento en aprendizajes significativos que renuevan y complementan los aprendizajes adquiridos previamente.
Estos aprendizajes se generan de forma natural a lo largo de actividades vivenciales, en las que el alumnado descubre el mundo por sí mismos, con el acompañamiento del adulto, y se enfrenta a retos y situaciones nuevas.
Además, las actividades que realizamos durante los trabajos de síntesis deben tener un nivel de dificultad adecuado al grupo. Todo el mundo debe poder participar y aportar sus ideas y su esfuerzo.
6. GAMIFICAR, GAMIFICAR, GAMIFICAR

Utilizar el juego como base de los aprendizajes es una forma fantástica de conseguir una buena motivación de los niños, niñas y jóvenes para generar aprendizajes significativos. Cuando gamificamos o ludificamos una actividad, estamos aplicando técnicas y elementos de juego a una actividad que de base no es un juego.
A través del juego conectamos con las propias emociones, estimulamos el vínculo y la complicidad con los compañeros y compañeras, la superación personal, el compromiso con los demás y con nosotros mismos/as. Si quieres poner más énfasis en las emociones, te proponemos que eches un vistazo a la propuesta educativa ESTIMA.
El juego es la forma innata de los humanos de conocer el mundo y aprender, desarrolla la imaginación, la capacidad creativa y el espíritu crítico, entre otras muchas cosas. Pero además, durante los procesos de juego es necesario poner en práctica diversas competencias y habilidades que favorecen el desarrollo global del alumnado, y se utilizan algunos mecanismos que activan la motivación, como el efecto sorpresa y la incertidumbre.
7. TRABAJAR EN EQUIPO Y APRENDIZAJE COOPERATIVO

El trabajo cooperativo es esencial para mejorar la cohesión de grupo y la motivación. Se trata que los y las jóvenes se organicen en grupos heterogéneos donde tendrán que cooperar, realizar las tareas y las actividades conjuntamente, consiguiendo que el grupo alcance el éxito, participando y aportando su granito de arena a la tarea. En estos grupos es necesario que los chicos y chicas dialoguen, se animen mutuamente, se comprometan, se pongan de acuerdo, decidan cómo se reparten las tareas, evalúen la labor del equipo y reformulen las estrategias personales y grupales, si procede.
El conocimiento se construye, por tanto, de forma colectiva, a partir de las relaciones interpersonales, y no de manera individual. Es importante celebrar el éxito de los diferentes grupos y valorar en positivo el trabajo realizado de cada uno de ellos.
8. COMPARTIR ESPACIOS EN EL OCIO Y CONVIVENCIA

Los trabajos de síntesis que se realizan fuera del entorno escolar habitual de forma intensiva en una casa de colonias implican la convivencia de los y las adolescentes durante 24h y son ideales para conseguir una buena cohesión de grupo, practicar habilidades sociales fuera del entorno familiar y prevenir relaciones interpersonales abusivas.
Los momentos de ocio y de juego que acompañan a las actividades de los trabajos de síntesis son esenciales para fortalecer vínculos, relajarnos y pasar ratos de alta calidad en un entorno natural y saludable con los compañeros y compañeras.
9. CREAR ESPACIOS DE CONFIANZA Y ESCUCHA ACTIVA

Los adultos debemos ser muy cuidadosos/as en nuestra relación con el alumnado, debemos tener una mirada atenta, personalizada y respetuosa hacia los y las adolescentes. Las críticas negativas no favorecen la motivación, sino que la inhiben, por eso es muy importante que mostremos nuestro reconocimiento y valoremos siempre en positivo sus esfuerzos. Y que conseguimos un clima de reconocimiento y valoración mutua en el grupo.
Es importante que los y las jóvenes se sientan escuchados, valorados. Que sientan que dialogamos, que les apoyemos sin invadir su libertad.
Favoreciendo este entorno de confianza, junto con la cohesión social del grupo, conseguiremos que los jóvenes sientan que sus necesidades sociales y de cariño están satisfechas y puedan atender la necesidad de autorrealización, según la pirámide de Maslow, y potenciar de esta forma, su capacidad de automotivación o motivación intrínseca.